domingo, 31 de julio de 2011

EL SUEÑO VERDADERO -VICENTE GALLEGO

En el cenit del día
un derrumbe se escucha silencioso:
es el ínfimo estruendo
de la nube que quiebra su lograda figura
para ser de sí misma sólo un eco en lo alto.
Todo está en su solsticio,
en su plena apariencia mientras el sol lo abrasa.
Y a la herida del hombre su latido le presta
el frágil corazón de la que cree su hora
en la burla del tiempo.

Todo vive muriendo y, sin embargo,
qué arraigado saberse cierto y hondo
en la misma raíz del desarraigo,
qué morada a cubierto en la brusca intemperie,
qué verdad este sueño
cristalino de agosto.

sábado, 30 de julio de 2011

Los Castrati ocuparon la posición central en el mundo operístico, heredado posteriormente a principios del siglo XIX por sopranos y tenores. Realmente su supremacía fue aún más grande porque no solamente dominaron en la escena, también pusieron en marcha escuelas de canto, dirigieron departamentos en los conservatorios y fueron los pedagogos de todos los instructores de canto de Italia. En 1855, Rossini aseveró con respecto a los castrati: Su maestría artística es toda la que ellos podrían tener, por lo que consagraron el más asiduo esmero e incansable cuidado a su preparación. Siempre se dirigían a los músicos con total disponibilidad, y cuando sus voces vacilaban eran excelentes maestros. En 1858 señaló: Aunque aquellos que dominan al máximo la grandeza, la tradición verdadera desaparece sin dejar discípulos de su nivel, su arte se desvanece, muere.

En aquella época y a pesar de ser, supuestamente, algo prohibido con la excomunión, en las iglesias de la Roma de 1694 cantaban unos 100 castrati y en 1780 pudieron llegar a unos 700. Hay quien estima que en la primera mitad del siglo XVII, se castraba sólo en toda Italia unos 4.000 niños al año, la mitad de ellos en Nápoles, sobran los comentarios.
De repente, en media Europa pasaron de moda las voces más monocordes y apagadas, con menos armónicos, las de los “Falsetistas” –hombres que cantaban con su voz natural aflautada, modulada “de falsete”, para lo cual utilizaban sólo una parte de sus cuerdas vocales como hacen los actuales contratenores- y fueron sustituidos sin recato por las voces más aterciopeladas, “naturales” y brillantes de los castratis.
La gente se volvía loca con esas voces, hay una anécdota de ello: Cantando Pacchiarotti una noche de 1776 en Forlì, al pedir explicaciones al director de orquesta, interrumpiendo su aria, porque conmovidos los músicos -y no sólo el público- habían ido dejando de tocar recibió como respuesta, entrecortada por la emoción: “¡Estoy llorando, señor!...”
La castración no será, pues, sólo un acto quirúrgico: la selección de las mejores promesas, su formación en escuelas y por maestros consagrados a la tarea, los ejercicios de horas, días, años harían de niños como Carlo Broscchi sensibles y divinos virtuosos como Farinelli. Una vez castrado el niño no experimentará muda en su voz: al no descender la laringe, las cuerdas vocales quedan más cerca de las cavidades de resonancia. El sonido de la voz es más claro, más brillante, más cálido porque contiene más armónicos. Un singular desarrollo del tórax propiciado por la falta de hormonas masculinas, unos potentes músculos que les dará su propio crecimiento y un trabajo colosal de ocho horas diarias en las técnicas de emisión y respiración les proporcionarán una hermosa y potente caja de resonancia al servicio de aquellas pequeñas cuerdas vocales. Surge así una voz sensible, de trinidad sublime, diferente de la masculina por su ligereza, su flexibilidad y sus agudos, de la femenina por su brillo, su limpidez y su potencia, y superior a la del niño, con la que conseguirán una expresividad angelical a costa de una personalidad desgarrada.

Entre los muchos anónimos castrati, y los que quedaron en el camino, algunos pudieron sentirse compensados por la fama y los privilegios. Además del reconocido Farinelli que llegó a ser un personaje importante en la corte española de Felipe V. Siface, que se atrevió a rechazar una invitación de Luis XIV; Ferri, famoso protagonista de intrigas palaciegas; Caffarelli, Velluti, Tenduci... mujeriegos empedernidos, famosos por sus escándalos amorosos; y otros como Senesino, Bernacchi, Pacchiarotti, Guadagni, Marchesi, Crescentini que fueron simplemente los divos de aquella época.
Travestismo, el placer de la ambigüedad y el ornamento. El barroco en su estado más puro. En “Il trionfo de la inocenza”, de Caldara, por ejemplo, el personaje de Santa Eugenia es una mujer que se hace pasar por monje. Una persona conoce su identidad, pero hay una mujer que se enamora de él, del que cree es el padre Eugenio. La música dice “Arrepiéntete, arrepiéntete”, pero la música no refleja esa intención, busca un conflicto. El máximo de la ambigüedad era además que todo esto es cantado por hombres, y sucedió en el siglo XVIII. Es increíble, sorprendente lo escrito en aquella época arias con voces que imitan o emulan las trompetas, los oboes, los violines de una manera virtuosa y cantado en esos sitios ideales de las iglesias de entonces, donde la reverberación, paras las más dramáticas, no para las más rítmicas. La tragedia impacta más en las iglesias, esas arias en las que está presente la muerte.

CASTA DIVA -JOAN SUTHERLAND

Recuerdas todas las veces que te dio fuerzas ?
Mi deseo al dedicartela es que siga dándotelas .

Antony and the Johnsons - Her eyes are underneath the ground

viernes, 22 de julio de 2011

Variaciones sobre la tristeza
No sirve lo que fui: lo que no he sido
es lo importante. Mi pasado no existe
de tanto no quererlo. Es de los otros, mas no mío.
No reluce ni sabe
cegar como los seres de la nada.
Mas no es fácil volver sobre mis pasos para encontrar
los labios no besados, los cuerpos (no elegidos no para poseerlos:
para darlos también y volverme tan pobre que ni la muerte
sepa qué hacer para matarme).
Lo que he sido y se me escapa
es lo que soy,
el fugitivo, el triste, el imposible,
el traicionado por el tiempo, el tachado, el inútil,
pero dónde buscarlo para hablarle de mí
y meterme en sus sueños.


Jesús Aguado 









AUNQUE NO SEA CONMIGO -ENRIQUE BUNBURY

jueves, 21 de julio de 2011

miércoles, 20 de julio de 2011

CARCASSONNE - LA CITÉ

ADORÉ LO QUE EL TACTO  ADORÓ

LO SÉ ,COMO ME SE





Francisco Brines

RIEN DE RIEN - EDITH PIAF

Non, rien de rien

Non, je ne regrette rien
Ni le bien qu'on m'a fait, ni le mal
Tout ça m'est bien égal
Non, rien de rien
Non, je ne regrette rien
C'est payé, balayé, oublié
Je me fous du passé
Avec mes souvenirs
J'ai allumé le feu
Mes chagrins, mes plaisirs
Je n'ai plus besoin d'eux
Balayés mes amours
Avec leurs trémolos
Balayés pour toujours
Je repars à zéro
Non, rien de rien
Non, je ne regrette rien
Ni le bien qu'on m'a fait, ni le mal
Tout ça m'est bien égal
Non, rien de rien
Non, je ne regrette rien
Car ma vie
Car mes joies
Aujourd'hui
Ça commence avec toi...

EL MUNDO QUE YO NO VIVA -AMANCIO PRADA Y MªDOLORES PRADERA

martes, 19 de julio de 2011

TRACY CHAPMAN .THE PROMISE

AMOR


Mi manera de amarte es sencilla:
te aprieto a mí
como si hubiera un poco de justicia en mi corazón
y yo te la pudiese dar con el cuerpo.
Cuando revuelvo tus cabellos
algo hermoso se forma entre mis manos.
Y casi no sé más. Yo sólo aspiro
a estar contigo en paz y a estar en paz
con un deber desconocido
que a veces pesa también en mi corazón.


ANTONIO GAMONEDA











NAUFRAGIO


Ay qué nadar de alma es este mar!
¡Qué bracear de náufrago y qué hundirse
y hacerse a flote y otra vez hundirse!
¡Ay qué mar sin riberas ni horizonte,
ni barco que esperar! Y qué agarrarse
a esta blanda tiniebla, a este vacío
que da vueltas y vueltas... A esta agua
negra que se resbala entre los dedos...
Qué tragar sal y muerte en esta ausencia infinita de ti!

DULCE MARIA LOYNAZ








lunes, 18 de julio de 2011

MADREDEUS -HAJA O QUE HOUVER -(PASE LO QUE PASE )

EL VIAJE INTERIOR

Fuera de ti no esperes encontrar

lo que dentro de ti nunca has buscado.
No es más hermoso el sol de otros lugares,
por lejanos que estén:
lo que importa es la luz que da vida a tus ojos.
No fatigues tus días
en recorrer países en busca de otros mundos.
No tardes en emprender el viaje a tu interior,
no vaya a ser que pronto sea tarde:
no estás de ti tan cerca como crees,
ni es tanto el tiempo de que aún dispones
para descubrirte y conquistarte.


ÀNGEL GUINDA